Por los Rincones de México:

Zonas arqueológicas de Texcoco

Texcoco Aprovechando que en estas fechas se está celebrando la Feria del Caballo en el municipio de Texcoco, Estado de México, sería interesante darnos una vuelta por los vestigios arqueológicos que ahí se encuentran y conocer sobre los antiguos pobladores de la región.

Texcoco se encuentra al oriente del Distrito Federal y destacan dos zonas arqueológicas de distinguida presencia: Huexotla y Tetzcotzingo.

HUEXOTLA

Localizada a 5 kilómetros al sur de Texcoco, la zona del poblado de San Nicolás Huexotla, ubicada muy cerca de Chapingo, tiene diferentes estructuras que forman parte de un conjunto central de estructuras a partir de la cual se distribuían pequeños núcleos de construcciones y áreas habitacionales de los antiguos pobladores, con vestigios Chichimecas, que data del año 1173. Las zonas son La Muralla, La Estancia, La Comunidad, El grupo de Santa Maria, San Marcos y Santiago.

Texcoco La palabra Huexotla es un término náhuatl que significa el "lugar de sauces", que hace referencia al bosque que existió en la época prehispánica en el lugar al pie de la sierra de Tláloc. Huexotla, Coatlinchán y Texcoco, eran las principales ciudades de Acolhuacán y su desarrollo se inició hacia el siglo XIII.

Entre las ruinas destaca el Templo Ehécatl – Quetzalcóatl, basamento de lo que fue un templo de forma circular.

Se conservan unas enigmáticas murallas almenadas y el basamento circular de un templo dedicado a Ehécatl, "Dios del Viento" así como el ex-convento de San Juan Luis del siglo XVI.

TETZCOTZINGO

No puede dejar de visitar Tetzcotzingo, uno de los atractivos culturales más valorados, ya que fue sede de la cultura acolhua (mexica). Es también conocida con el nombre de "los baños de Nezahualcóyotl"

Texcoco Según Bernal Díaz de Castillo, en aquella época, al llegar Hernán Cortés a Texcoco (siglo XVI), los españoles se aposentaron en éste lugar que ya tenía ochenta años de haberse construido. El lugar fue mandado a hacer por el Rey Poeta Nezahualcóyotl, el más famosos monarca del México Antiguo.

La historia de este sitio es maravillosa. La cronología para la zona se remonta al periodo comprendido entre los años 1431 a 1521 D.C., época en que tuvo mayor auge la construcción de monumentos arquitectónicos. Entre las obras que realizó Nezahualcóyotl, destacan las del Cerro Tetzcotzinco por su armonía arquitectónica con los elementos de la naturaleza, las que en su conjunto manifiestan el desarrollo de la tecnología hidráulica y el culto a las divinidades del agua desarrollado por el pueblo texcocano.

Los Baños de Nezahualcóyotl es una construcción monumental realizada en 1431. Posee pilas, escalinatas, canales y esculturas con un excelente tallado en piedra, complementado con obras de mampostería que reflejan la ingeniería aplicada a la construcción de un sistema hidráulico que abastecía de agua al sitio y a los pueblos cercanos a éste. Destacan El Baño de Xóchitl, El Baño del Rey y El Trono del Rey que combinan piedra y mampostería, además de El Baño de las Concubinas, donde hay una pila y una escalinata labrada en la roca.

El Palacio del Rey Nezahualcóyotl es conocido más popularmente como Cerrito de los Melones. Son ruinas donde se vislumbra el esplendor y señorío de épocas pasadas. Poseía salas dedicadas a la música, la poesía y la astronomía, y contaba con aulas donde se reunían los sabios, senadores, sacerdotes y jueces, además de salas, recámaras y baños.

No podemos dejar de mencionar que la belleza de este sitio, perteneciente a la realeza texcocana, inspiró al pintor José María Velasco para crear el óleo conocido como "Los Baños de Nezahualcóyotl", obra magna del arte mexicano.

La zona arqueológica se encuentra enclavada en el "Sistema Tetzcotzinco", importante Área Natural Protegida en la que prevalece gran biodiversidad de especies vegetales y animales endémicas. Fue declarado zona de monumentos históricos en 2002 por el Gobierno de México.

Le recomendamos visitar las zonas arqueológicas de martes a domingo, los horarios son de 10:00 a 17:00 hrs.

Marzo / 2008